¿Te preocupa que en tu Organización los empleados perciban la formación de Compliance como algo inútil, aburrido, repetitivo y que sobrecarga sus tareas habituales?
Esto suele suceder cuando la Organización ha enfocado la formación de Compliance como un instrumento de garantía de cumplimiento —de defensa ante posibles incidentes con consecuencias legales o reputacionales— y ha olvidado algo esencial: el conocimiento del Código Ético o de Conducta, de las políticas y los procedimientos, por sí solo, no basta para involucrar a las personas ni para provocar cambios reales en su conducta.
Superar la ecuación entre coste, tiempo y conocimiento
A menudo, la formación de Compliance se estandariza y se imparte igual en toda la Organización. Así el material se simplifica, cuesta menos y se puede repetir de forma periódica. Pero no nos engañemos: con eso no conseguiremos que la formación sea efectiva.
Y es que la mayoría de los riesgos identificados en una Organización se materializan por falta de concienciación o por desconocimiento de las consecuencias que pueden acarrear ciertas conductas asociadas a riesgos complejos. Un curso que solo transmite contenido no toca esa falta de concienciación: la deja intacta.
Para lograrlo, hay que empezar por conocer a fondo los roles de cada área de la Organización, y las actividades y procesos que lleva a cabo cada persona. Solo así se puede diseñar un programa de formación capaz de cambiar la perspectiva de cada individuo y conseguir que realice esas mismas actividades «de otra forma», más acorde con los objetivos de Compliance.
Dicho de otro modo: una formación efectiva no solo informa. También motiva, orienta para gestionar situaciones nuevas y complejas, y genera un cambio de comportamiento en el trabajo.
Y tiene que encajar en la realidad de la Organización. Hoy el entorno es cada vez más acelerado, no todo el mundo puede dedicar tiempo presencial, y las personas demandan aprendizajes concretos que puedan incorporar sin fricción a su rutina. La formación que cambia conductas es la que se adapta a esa realidad, no la que la ignora.
¿Esto lleva más tiempo? Sí, sin duda. Si no tienes disponibilidad para acometer el proyecto, delégalo: contrata a profesionales que presten ese servicio.
¿Implica más coste? En términos presupuestarios, sí, porque habrá que destinar más recursos. En términos de resultado, no. Al conseguir un cambio de perspectiva alineado con los objetivos de Compliance, mejora el desempeño de cada área, se reduce el nivel de riesgo residual y, probablemente, se pueden aligerar controles burocráticos. Ahí está el retorno: no en el coste del curso, sino en cómo reduces el riesgo y la burocracia.

Insights
- Aprovecha las nuevas tecnologías: Incorpora formatos online (e-learning): crean entornos que fomentan la participación y la motivación, aportan flexibilidad horaria, son compatibles con el teletrabajo y facilitan la creación y gestión de contenidos adaptados a cada rol.
- Utiliza el micro aprendizaje: Permite elaborar contenidos breves, de calidad, adaptados a cada rol, fáciles de comprender y presentados en formatos diversos y atractivos (vídeos, infografías, juegos, cuestionarios…).
- El contenido, muy práctico: Resalta la relevancia real de cada formación y céntrala en lo que importa, sin información superflua, para que el personal pueda aplicar de inmediato lo que ha aprendido en su trabajo.
- Solicita “feedback” a la finalización de cada curso:Úsalo para mejorar tus objetivos de Compliance y comunica a los usuarios el resultado de su contribución: fomentas una cultura de aprendizaje continuo, refuerzas su compromiso con la formación e impulsas las buenas prácticas de la Organización.



