Por qué algunos no cumplen: tres motivos

Por qué algunos no cumplen: tres motivos

¿Te has preguntado alguna vez por qué, después de invertir en formación de Compliance, algunas personas siguen sin hacer lo que se espera de ellas?

En otro artículo defendí que la formación en Compliance es selectiva: no tiene sentido el “café para todos” y hay que adaptar los ciclos formativos al rol de cada persona y a los riesgos que le afectan. Sigo pensando lo mismo, pero hoy quiero añadir un segundo eje que solemos pasar por alto. Saber a quién formamos no basta; también conviene preguntarse por qué esa persona podría incumplir. Porque no todos incumplen por el mismo motivo, y a cada motivo le corresponde un diseño de formación distinto.

Un estudio de Deloitte, apoyándose en la ciencia del comportamiento, distingue tres motivos por los que las personas no cumplen las reglas. Me parece un marco muy útil para diseñar formación de Compliance, así que lo traslado al terreno de nuestras Organizaciones.

«No lo sabía»

Es el incumplimiento más inocente: la persona simplemente desconoce la conducta esperada. El empleado de compras que acepta la invitación de un proveedor sin saber que supera el umbral de la política de regalos. La incorporación reciente que nunca recibió una formación de bienvenida. Aquí el problema no es de actitud, es de mensaje: no ha llegado.

¿La solución es publicar más políticas? No. Si alguien no ha recibido el mensaje básico, añadir normativa encima no lo arregla; solo lo sepulta. Lo que funciona es asegurar que el mensaje esencial llega y se recuerda: microcontenidos claros, recordatorios periódicos y -muy importante- formación activada por disparadores (una nueva incorporación, un cambio de política) en lugar de esperar al ciclo anual.

«Es demasiado complejo»

Aquí la persona sabe que debe cumplir, pero no sabe cómo hacerlo en su día a día. Conoce que existe un procedimiento de diligencia debida sobre terceros, pero le resulta farragoso, no encuentra el flujograma, duda de qué casilla marcar… y termina saltándose el control o aplicándolo a medias. No es mala voluntad: es sobrecarga.

A este perfil no lo mueves con más concienciación, porque concienciado ya está. Lo mueves quitando fricción: simplifica los pasos, guía la acción concreta, ofrece checklists e infografías, incorpora la orientación dentro del propio flujo de trabajo e incluye opciones por defecto bien pensadas. Cuanto más fácil se lo pongas, más cumplirá.

«No me importa»

El más difícil. La persona conoce la conducta esperada y sabe cómo aplicarla, pero no le da valor: despacha la formación como un trámite, o trabaja en un área donde “aquí siempre se ha hecho así”. Es quien ve el curso como pura burocracia.

Con este perfil, informar mejor apenas sirve. Lo que la ciencia del comportamiento señala como más eficaz es apelar a la norma social y a la comparación con los iguales: las personas somos muy sensibles a cómo nos situamos frente a nuestros pares. Mostrar que su equipo o su sector sí cumple, hacer visible la consecuencia real de no hacerlo, y -sobre todo- que el tono venga también desde la dirección, mueve más que cualquier lección adicional. Aquí el diseño formativo se apoya menos en el contenido y más en el contexto que lo rodea.

El mismo contenido, tres tratamientos

Lo interesante es que una misma materia -pongamos, la política de conflictos de interés- puede exigir tres enfoques según el perfil que predomine en cada área: dar a conocer el mensaje donde falta conciencia, simplificar la aplicación donde hay sobrecarga y trabajar la motivación donde hay indiferencia. Diseñar como si toda la plantilla incumpliera por el mismo motivo es tan ineficaz como el “café para todos” que ya descartamos. Y es aquí donde el microlearning ayuda de verdad: permite modular ese tratamiento sin rehacer todo el curso.

Insights

Antes de diseñar un ciclo formativo, pregúntate cuál de los tres motivos –desconocimiento, complejidad o indiferencia– explica mejor el incumplimiento en cada rol o área afectada por el riesgo.

  • Para el “no lo sabía”: asegura que el mensaje básico llega y se refuerza; activa formación por disparadores (nuevas incorporaciones, cambios normativos), no solo en el ciclo anual.
  • Para el “es demasiado complejo”: reduce fricción. Guía la acción con checklists, flujogramas e infografías accesibles desde el propio puesto de trabajo.
  • Para el “no me importa”: apóyate en la norma social, la comparación con los iguales y el ejemplo de la dirección; hazlo relevante para su realidad concreta.
  • Evita la respuesta refleja de añadir más normativa: para dos de los tres perfiles, no cambia nada.
  • Mide por perfil. Si un ciclo no funciona, revisa si erraste el diagnóstico del motivo antes de rehacer el contenido.

Cómo lograr cambios reales en la conducta ética

Cómo lograr cambios reales en la conducta ética

¿Te preocupa que en tu Organización los empleados perciban la formación de Compliance como algo inútil, aburrido, repetitivo y que sobrecarga sus tareas habituales?

Esto suele suceder cuando la Organización ha enfocado la formación de Compliance como un instrumento de garantía de cumplimiento —de defensa ante posibles incidentes con consecuencias legales o reputacionales— y ha olvidado algo esencial: el conocimiento del Código Ético o de Conducta, de las políticas y los procedimientos, por sí solo, no basta para involucrar a las personas ni para provocar cambios reales en su conducta.

Superar la ecuación entre coste, tiempo y conocimiento

A menudo, la formación de Compliance se estandariza y se imparte igual en toda la Organización. Así el material se simplifica, cuesta menos y se puede repetir de forma periódica. Pero no nos engañemos: con eso no conseguiremos que la formación sea efectiva.

Y es que la mayoría de los riesgos identificados en una Organización se materializan por falta de concienciación o por desconocimiento de las consecuencias que pueden acarrear ciertas conductas asociadas a riesgos complejos. Un curso que solo transmite contenido no toca esa falta de concienciación: la deja intacta.

Para lograrlo, hay que empezar por conocer a fondo los roles de cada área de la Organización, y las actividades y procesos que lleva a cabo cada persona. Solo así se puede diseñar un programa de formación capaz de cambiar la perspectiva de cada individuo y conseguir que realice esas mismas actividades «de otra forma», más acorde con los objetivos de Compliance.

Dicho de otro modo: una formación efectiva no solo informa. También motiva, orienta para gestionar situaciones nuevas y complejas, y genera un cambio de comportamiento en el trabajo.

Y tiene que encajar en la realidad de la Organización. Hoy el entorno es cada vez más acelerado, no todo el mundo puede dedicar tiempo presencial, y las personas demandan aprendizajes concretos que puedan incorporar sin fricción a su rutina. La formación que cambia conductas es la que se adapta a esa realidad, no la que la ignora.

¿Esto lleva más tiempo? Sí, sin duda. Si no tienes disponibilidad para acometer el proyecto, delégalo: contrata a profesionales que presten ese servicio.

¿Implica más coste? En términos presupuestarios, sí, porque habrá que destinar más recursos. En términos de resultado, no. Al conseguir un cambio de perspectiva alineado con los objetivos de Compliance, mejora el desempeño de cada área, se reduce el nivel de riesgo residual y, probablemente, se pueden aligerar controles burocráticos. Ahí está el retorno: no en el coste del curso, sino en cómo reduces el riesgo y la burocracia.

Insights

  • Aprovecha las nuevas tecnologías: Incorpora formatos online (e-learning): crean entornos que fomentan la participación y la motivación, aportan flexibilidad horaria, son compatibles con el teletrabajo y facilitan la creación y gestión de contenidos adaptados a cada rol.
  • Utiliza el micro aprendizaje: Permite elaborar contenidos breves, de calidad, adaptados a cada rol, fáciles de comprender y presentados en formatos diversos y atractivos (vídeos, infografías, juegos, cuestionarios…).
  • El contenido, muy práctico: Resalta la relevancia real de cada formación y céntrala en lo que importa, sin información superflua, para que el personal pueda aplicar de inmediato lo que ha aprendido en su trabajo.
  • Solicita “feedback” a la finalización de cada curso:Úsalo para mejorar tus objetivos de Compliance y comunica a los usuarios el resultado de su contribución: fomentas una cultura de aprendizaje continuo, refuerzas su compromiso con la formación e impulsas las buenas prácticas de la Organización.

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